miércoles, 10 de octubre de 2012

El indicador PER

El PER es uno de los ratios más utilizados en Bolsa para estudiar la viabilidad de una inversión en una empresa en un momento determinado.

Este ratio el PER ó price earning ratio de donde proceden sus siglas es un indicador utilizado en el análisis fundamental de la empresa, que nos establece una comparación entre el precio de la acción y el beneficio neto de la empresa, es decir el número de veces que el beneficio después de pagar impuestos de la empresa está contenido en la cotización de la acción.

Ésto nos indicaría el tiempo que tardaríamos en recuperar la inversión si la mantenemos y ateniéndonos exclusivamente al factor beneficios.

La fórmula para llegar al cálculo del PER es la siguiente:

                        Cotización de la Acción
PER = ————————————————-
                        Beneficio neto por acción


¿Cómo utilizamos el PER?

Es un ratio muy sencillo que nos muestra que a más alto sea el resultado del indicador, peor será para el inversor dado que querrá decir que ó la cotización es más alta respecto a los beneficios netos ó bien éstos son más bajos respecto a la cotización actual.

Sin embargo debemos tener en cuenta varios factores importantes para que el análisis sea lo más correcto posible:

Comparar los PER de empresas del mismo sector


Evidentemente para comprobar la validez del PER y si éste es alto o no debemos comprarlo con algo. En primer lugar esta comparación la haremos con el PER de otras empresas que pertenezcan al mismo sector.

De nada sirve conocer el PER de Siderperu del sector industriales si luego lo vamos comparar con el de Candente Cooper sector mineras, puesto que sus negocios son muy distintos.

Sin embargo si lo comparamos con otra empresa del sector industriales como Corporacion Aceros Arequipa podremos decir que las acciones de Siderperu están más caras o más baratas que las de Corporacion Aceros Arequipa.

Comparar PER históricos

Es muy interesante comparar los PER históricos de la propia empresa e ir viendo su evolución, para así saber su tendencia tanto en cuanto a la cotización como a los beneficios.

Debemos tener en cuenta que nosotros trabajamos sobre previsiones de futuro y un elemento importante es hacer proyecciones desde el pasado.

El factor tiempo en los beneficios

Es probablemente el factor que más puede afectar al cálculo del PER,. sobre todo porque hemos de determinar si los beneficios que tomamos son los últimos obtenidos ó bien unas previsiones de futuros beneficios.

Pero desde el momento en que el factor tiempo interviene podemos sesgar los resultados, ya que puede ser que el ciclo económico cambie y el que se haya tomado unos beneficios pasados no quiere decir que se cumplan al ejercicio siguiente.

Por otra parte si tomamos los beneficios estimados para el siguiente ejercicio éstos no dejan de ser eso una estimación que también puede estar errónea.

Ese es uno de los motivos que producen tantas variaciones en las cotizaciones cuando finalmente se conocen los verdaderos resultados de las empresas: la desviación que se ha producido entre los resultados previstos y los finalmente conseguidos y por lo tanto el ajuste del PER.

Supongamos un PER de 10 para unos beneficios previstos de S/. 2  entonces la cotización de esa acción ajustándose a esos beneficios, debería ser de S/. 20  (PER x beneficios netos previstos).

Sin embargo si finalmente conocemos que ese beneficio en vez de S/. 2 ha sido S/. 2.2  la cotización debería valer realmente S/. 22 y el valor se ajustaría.

Eso evidentemente sería en un mercado perfecto pero sirve para ilustrar el movimiento que puede producir la publicación de resultados y la utilización de un ratio como lo es el PER.

Complementarlo con otros indicadores

El mercado es imperfecto no siempre tiene por qué cumplirse la teoría y mucho menos a corto plazo. El PER es un indicador que debemos tomar como referencia de nuestras inversiones a largo plazo.

Es mucho más seguro que invirtamos en empresas con un PER bajo (respecto de su sector) que en empresas con un PER excesivamente alto que entrañan más riesgo.

Como siempre lo mejor es complementar la observación del PER con otros indicadores de corte similar.

domingo, 7 de octubre de 2012

Inversiones y ciclo económico

Los ciclos económicos son como un reloj para el inversor, donde se puede optar por seguir el sentido de “las agujas” e invertir según el momento en que se esté en el ciclo, o bien ir en sentido contrario a las agujas del reloj buscando una alta rentabilidad.

Esta cuestión de en qué sentido invertir, varía según el perfil del inversor. No lo imagino a George Soros o a Warrent Buffet invirtiendo conservadoramente, porque nos encontremos en un período recesionario. Pero lo cierto es que la mayoría de los inversores, confiando más en la lógica que en su instinto, invierten en el sentido del ciclo.

Pero la pregunta es ¿en qué invertir, cuando nos encontramos ante un punto de inflexión en el ciclo económico? 

Normalmente en todo momento existe incertidumbre y es uno de los factores que compone la tasa de interés a la hora de invertir.

Pero aún más cierto es que esta incertidumbre crece o aumenta, cuando estamos en un cambio, donde no conocemos exactamente cuanto tiempo durará, qué comportamientos tendrán los activos financieros, que políticas económicas financieras se llevarán a cabo, como reaccionarán las demás economía mundiales, y un sin fin más de factores externos al inversor, que hacen que la incertidumbre sea mayor que en otros momentos.

Veamos porqué en estos momentos es más difícil tomar una decisión:

    Ciclo Alcista o de crecimiento económico: es el momento ideal, incrementar las inversiones no es muy difícil y el inversor cuenta con un contexto optimista y con empresas en constante crecimiento.

    Ciclo Bajista o de recesión económica: es un momento de conservadurismo, es decir buscar alternativas seguras antes que rentabilidad. El inversor se enfrenta ante un panorama nada optimista, por eso sabe que lo más seguro es esperar mejores tiempos.

Ahora es cierto que muchos inversores, más arriesgados y conocidos como “gurúes financieros“, aprovechan estos momentos para invertir en activos cargados de incertidumbre, para que cuando los tiempos de bonanza lleguen, venderlos a un precio superior.

La diferencia entre ellos y el resto de los inversores, se encuentra en la “espalda financiera” que ellos tienen. Experiencia, conocimientos y sobre todo mucho capital para soportar posibles pérdidas.

Lo más aconsejable en estos momentos es esperar a que disipe un poco el panorama y luego invertir en activos con más riesgo, otra opción es seguir de cerca los pasos de estos gurúes buscando repetir los rendimientos se debe tener en cuenta los riesgos con que se corre dado el momento que se vive.

viernes, 5 de octubre de 2012

La Inflación

La inflación, en economía, es el incremento generalizado de los precios de bienes y servicios con relación a una moneda sostenido durante un período de tiempo determinado. Cuando el nivel general de precios sube, cada unidad de moneda alcanza para comprar menos bienes y servicios. Es decir que la inflación refleja la disminución del poder adquisitivo de la moneda: una pérdida del valor real del medio interno de intercambio y unidad de medida de una economía. Una medida frecuente de la inflación es el índice de precios, que corresponde al porcentaje anualizado de la variación general de precios en el tiempo (el más común es el índice de precios al consumidor).

Los efectos de la inflación en una economía son diversos y pueden ser tanto positivos como negativos. Los efectos negativos de la inflación incluyen la disminución del valor real de la moneda a través del tiempo, el desaliento del ahorro y de la inversión debido a la incertidumbre sobre el valor futuro del dinero, y la escasez de bienes. Los efectos positivos incluyen la posibilidad de los bancos centrales de los estados de ajustar las tasas de interés nominal con el propósito de mitigar una recesión y de fomentar la inversión en proyectos de capital no monetarios.

Entre las corrientes económicas más aceptadas existe generalmente consenso en que las tasas de inflación muy elevadas y la hiperinflación son causadas por un crecimiento excesivo de la oferta de dinero. Las opiniones sobre los factores que determinan tasas bajas a moderadas de inflación son más variadas. La inflación baja o moderada puede atribuirse a las fluctuaciones de la demanda de bienes y servicios, o a cambios en los costos y suministros disponibles (materias primas, energía, salarios, etcétera), tanto así como al crecimiento de la oferta monetaria. 

Sin embargo, existe consenso que un largo período de inflación sostenida es causado cuando la emisión de dinero crece a mayor velocidad que la tasa de crecimiento económico.

Hoy en día, la mayoría de las corrientes económicas están a favor de una tasa pequeña y estable de inflación. Una inflación pequeña (en vez de nula o negativa) puede reducir la severidad de las recesiones económicas al permitir que el mercado laboral pueda adaptarse más rápidamente en una crisis, y reducir el riesgo de que una trampa de liquidez impida una política monetaria de estabilización de la economía. 

La tarea de mantener la tasa de inflación baja y estable se asigna generalmente a las autoridades monetarias de cada país. En general, estas autoridades monetarias son los bancos centrales, que controlan el tamaño de la emisión monetaria mediante la fijación de las tasas de interés, a través de transacciones en el mercado de divisas, y mediante la creación del Banco de Reserva.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Decidir donde invertir

Los inversores con poca experiencia, o que recién se inician en el mundo de las inversiones, se enfrentan ante diversas adversidades que pueden conllevar serios riesgos en la inversión, o peor aún esfumar el capital patrimonial o destinado a la inversión.

Muchas de estas situaciones se suceden como resultado de una serie de errores comunes al invertir. Si bien podemos mencionar varios errores habituales en los primeros pasos de los inversores, hay uno que curiosamente se dá en casi cualquier situación de la vida diaria y no solo en el mundo de las finanzas.

Este error o problema, es el de no tener objetivos definidos previamente antes de invertir nuestro dinero. Es decir, muchos inversores realizan operaciones financieras basados en datos (o no) de forma espontánea, sin haber planificado previamente su cartera de inversión y haber establecido objetivos de la cartera.

La decisión de invertir es un proceso complejo que debe superar el simple análisis de ver un activo financiero a buen precio y comprarlo con la expectativa de luego venderlo. No siempre esto ocurrirá y mucho menos siempre nos convendrá vender la acción o activo financiero.

Definir los objetivos de la inversión van de la mano con el plazo u horizonte de inversión. Si nuestro horizonte es el corto plazo, entonces nuestros objetivos serán a corto plazo también. Esto es, que al realizar una inversión deberíamos buscar un activo que reúna ciertas condiciones tanto en la actualidad como en el corto plazo. Mientras que nuestro horizonte de inversión sea más a largo plazo, nuestros objetivos podrán ser más ostentos y con lo cual asumir mayores riesgos.

El fin de la inversión es otro factor clave, ya que no es lo mismo ahorrar para el momento de la jubilación que para comprarse un coche. Aunque claro cada factor se ve enlazado entre sí (perfil inversor, fin y tiempo de la inversión).

El perfil de inversión de cada uno afecta también al proceso de decisión, influyendo de forma real en las acciones que se darán al momento de concretar la inversión.

Por último resta encontrar el producto financiero o la vía de inversión que mejor satisfaga al cumplimiento de nuestro objetivo. Según lo anterior para un objetivo de corto plazo cuyo fin sea el de cubrir los gastos de las vacaciones, un depósito bancario puede ser suficiente. 

Mientras que si queremos ahorrar para comprarnos un coche nuevo, un depósito combinado a mediano plazo surge como una alternativa más apropiada.

Antes de invertir es importante adquirir el conocimiento necesario y experiencia para poder planificar nuestra cartera de inversión, en cuyo proceso no nos puede faltar definir claramente cuales son los objetivos de la inversión.