domingo, 9 de septiembre de 2012

Análisis Técnico

El análisis técnico se basa en la premisa de que el mercado proporciona la mejor información sobre su evolución futura y la de los títulos que lo integran. Porque, normalmente, cuando el mercado es alcista, todas las acciones suben, sin que el análisis fundamental pueda explicar frecuentemente la razón. Y cuando es bajista sucede lo contrario.

La ventaja que tiene el análisis técnico respecto a cualquier otro es que, para aplicarlo, no es necesario tener conocimientos profundos de ningún mercado. De hecho, el análisis técnico surgió cuando las empresas no tenían la obligación de presentar sus cuentas y los inversores necesitaban algún método para invertir.

Con el análisis técnico se pueden analizar todo tipo de activos que se negocien en mercados que faciliten datos de la evolución y contratación de valores.

El análisis técnico se ha definido como la ciencia que se ocupa de registrar, normalmente en forma de gráficos, la historia real de las transacciones, cotizaciones, volúmenes de contratación, etc., para un cierto valor o índice.

La filosofía que subyace en todo esto es que los precios se mueven por tendencias. Por tanto, el objetivo del análisis técnico es identificar esas tendencias para operar en su sentido, reconocer tempranamente su agotamiento para deshacer las posiciones abiertas y, si es posible, tomar las contrarias.

Otra de las premisas en las que se basa este análisis consiste en que los procesos históricos tienden a repetirse y las cotizaciones siguen unas tendencias que se mantienen a lo largo del tiempo.

Su origen se remonta a la Teoría del Dow, según la que existen tres movimientos simultáneos en el mercado de valores:

1) Primario o a largo plazo: tendencias al alza o a la baja a largo plazo que pueden durar uno o dos años.
2) Secundario: desviaciones de la tendencia primaria de una duración entre tres semanas y tres meses.
3) Diarios: las fluctuaciones que se producen diariamente en las cotizaciones bursátiles.

La bolsa está en un proceso descendente cuando después de una corrección el nivel de las cotizaciones desciende con relación al mínimo precio establecido anteriormente. A la inversa, estará en una fase ascendente cuando después de cada movimiento de corrección, el nivel de cotizaciones esté por encima el máximo alcanzado con anterioridad.

El cambio en la tendencia se producirá cuando después de una serie de movimientos del mismo (ascendentes o descendentes) se comprueba que no se sobrepasan los niveles de precios (máximos o mínimos) alcanzados anteriormente.

Eso nos lleva a hablar de los conceptos básicos del análisis técnico: resistencia y soporte. La resistencia es el límite superior al que tiende un movimiento alcista. Una vez alcanzado ese límite, se suele producir un cambio de tendencia a la baja. El nivel de soporte o de apoyo es el límite inferior al que tienden los precios en una fase bajista. Cuando se llega a ese límite, hay posibilidades de un cambio de tendencia al alza.

La aparición de nuevas tendencias se anuncia por la perforación o traspaso de esos niveles. Cuando existe un cambio en la tendencia alcista hacia una bajista, se denomina zona de distribución, pues los deseos de venta dominan. A la inversa, se llama zona de acumulación cuando se pasa de una tendencia bajista a una alcista y los inversores compran y acumulan valores.

Los analistas recomiendan comprar en los soportes y vender en las resistencias.

Pero los analistas han diseñado también formaciones gráficas definidas que han ayudado a detectar nuevas tendencias en las cotizaciones bursátiles, además de las tendencias primaria, secundaria y diaria.

a) Hombro-cabeza-hombro: es una formación muy utilizada, que se caracteriza por la existencia de un corto periodo de tres máximos en la cotizacion, con el del centro de altura superior a los demás. Se interpreta como el final de una fase alcista y origen de una tendencia claramente bajista.

Si el gráfico se da invertido, el cambio de tendencia pasaría de bajista a alcista.

Una característica importante a vigilar es el comportamiento del volumen durante la formación de la figura: si se incrementa mucho en la formación ascendente del hombro izquierdo, disminuye en su descenso, pero vuelve a aumentar a niveles similares o un poco inferiores en la formación ascendente de la cabeza, para disminuir de nuevo y crecer muy poco en la formación del hombro derecho.

Esta formación permite medir la distancia que recorrerán los precios después de la confirmación de la figura, trazando primero una línea desde el cuello hasta el máximo de la cabeza, para luego tomar esa misma distancia para proyectarla desde la rotura de la línea de cuello en la dirección de los precios.

Muy útil, entonces, para tomar decisiones de inversión: se sabe en qué momento pasa a alcista o a bajista la tendencia y el recorrido al alza o a la baja que tendrán las acciones.

b) Dobles y triples suelos y techos: los techos y suelos son los máximos y mínimos de las cotizaciones de un valor en donde se manifiestan cambios de tendencia de las cotizaciones. Se suelen dar cuando los participantes en el mercado pierden la confianza en la tendencia, porque el nivel de precios conseguido anteriormente no se puede superar.

La descripción de esta figura se puede traducir como dos o tres contactos diferenciados a un mismo nivel de precios, seguidos de una ruptura de un nivel intermedio en la dirección opuesta. Además, debe haber una clara separación, como mínimo de un mes, entre los intentos aislados de superar el techo o el suelo.

c) Soperas, tazones, platillos o suelos y techos redondeados. Estas formaciones de vuelta se encuentran normalmente en lo suelos.

Tienen la dificultad de que no se conoce cuándo finaliza su formación.

Tampoco presenta unos objetivos de precio fácilmente determinables.

Cuando se presenta un suelo redondeado y éste concluye, la reacción siguiente suele ser el comienzo de una tendencia alcista primaria de recorrido bastante largo.

Una de las características de esta figura es que el volumen presenta el mismo aspecto que la formación de precios: decrece paulatinamente, durante un periodo largo de tiempo, donde apenas se negocian títulos, poco a poco se van incrementando en el lado derecho, hasta que un incremento en el volumen corresponde con una fuga de precio.

Una vez confirmada la figura, lo que conviene es tomar posiciones alcistas en el valor.

d) Triángulos con bordes de fluctuaciones que forman una figura triangular. Cuando el triángulo se cierra, cabe esperar una tendencia definida y persistente al alza o a la baja, según el vértice del triángulo apunte hacia arriba o hacia abajo.

e) Banderas como señal de una tendencia alcista: en un mercado que registra una subida muy fuerte, hay una importante presión del dinero: su entrada es la que provoca la subida. Pero también puede provocar bajadas: los inversores que primero han entrado quieren recoger beneficios vendiendo los títulos. Ello provocará una parada en el mercado: los precios pueden descender durante un periodo hasta que se produzca un nuevo repunte. Se trata de un movimiento que se asemeja a una bandera ondeando.

Los gráficos constituyen uno de los instrumentos básicos para predecir las oscilaciones de los precios bursátiles. Tratan de adivinar los cambios de tendencia y de anticiparse a esos cambios. Los más utilizados son:

a) Gráfico ordinario o lineal: los gráficos lineales se confeccionan a partir de dos ejes de coordenadas. En las ordenadas se relacionan las cotizaciones y en las abscisas el tiempo. El tiempo puede referirse a días, semanas e incluso meses. Se trata simplemente de visualizar la evolución de un mercado o valor a lo largo del tiempo. Normalmente se utilizan escalas de precios aritméticas pero, en ocasiones, se utilizan también escalas semilogarítmicas.

b) Gráfico de barras: estos gráficos se confeccionan teniendo en cuenta las cotizaciones más elevadas y más bajas que se producen en cada sesión. Para cada sesión se traza una línea vertical que indica la cotización más alta y la más baja y la de cierre. Con ello, el gráfico presenta la evolución del título a partir de una serie de barras. Además, se suele incluir el volumen de contratación.

c) Gráfico de punto y figura: se realiza sobre la base de las cotizaciones de cierre del valor o del mercado. En el eje vertical se colocan las cotizaciones y en el horizontal se ven los cambios de tendencia manifestadas por las subidas y bajadas de los precios de los valores.

Cuando se produce una subida de precio relevante (un 3 por ciento, como mínimo), se anota una equis (X) y cuando hay una bajada de precio de esa dimensión, se dibuja un cero (0). Así se van dibujando equis y ceros hasta formar una figura determinada a partir de la que los analistas son capaces de detectar un cambio de tendencia, líneas de soporte y resistencia...

d) «Candlesticks» o gráficos de velas japonesas: se remonta a la época en donde se negociaba el precio del arroz en el antiguo Japón, los cambios de precios se representan con rectángulos a modo de cirios vacíos o llenos en cuyos extremos existen unos bastoncillos. La altura del cirio corresponde a la distancia entre el precio más alto y más bajo el periodo considerado. El rectángulo o cirio se forma por la diferencia entre el precio de cierre y el de apertura de tal modo que, si el precio de cierre es superior al de apertura, éste es la base del rectángulo y el de cierre, su altura. En este caso, el rectángulo está vacío. En el caso contrario, en que el precio de cierre es inferior al de apertura, el rectángulo estará lleno. Un rectángulo o cirio vacío indica una tendencia al alza y lleno una tendencia a la baja; cuanto más largo sea el cirio o rectángulo, indica más solidez en la tendencia. La sucesión de rectángulos o cirios llenos y vacíos anuncia también cambios en la tendencia.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Análisis Fundamental


Para la determinación de la elección de la Acción en la cual invertir, el analista basa su apreciación en dos estudios, el análisis fundamental y el análisis técnico.

El análisis fundamental de una acción es aquél que obtiene sus conclusiones de un detallado estudio de los balances, cuentas de resultados, estados financieros, planes de expansión, ventas y expectativas futuras de la empresa emisora de las acciones. En definitiva, toma como herramientas los fundamentos aportados por diversas ramas de estudio económico (macroeconomía, microeconomía, estrategia empresarial, contabilidad, análisis de ratios bursátiles y valoración empresarial...). También analiza el entorno sectorial, la competencia empresarial, las variaciones socioeconómicas que pueden incidir en el desarrollo de una empresa...

Con todos estos componentes, el analista fundamental llega a determinar un valor intrínseco de la empresa en torno al cual debe cotizar la acción en bolsa. Una sobrevaloración o infravaloración indicará al analista la conveniencia de vender o de comprar acciones de esa sociedad en el mercado.

Es importante distinguir entre valor, que surge como resultado de un proceso racional, y precio, que es la cantidad por la que están dispuestos a negociar comprador y vendedor, y que depende de otras circunstancias, además del propio valor de la compañía.

Para determinar el valor de la acción, el analista deberá contar con instrumentos como los ratios empresariales que relacionan magnitudes del balance y que pueden ser de liquidez, de solvencia, de rentabilidad, de endeudamiento, de tesorería, de eficiencia, de materialización de recursos propios, de inmovilizado, de autonomía financiera... Todos estos ratios le permitirán comparar la empresa con otras compañías del sector o con la media del sector, para extraer conclusiones que le permitan acreditar la bondad o no de la inversión en la empresa estudiada.

La dificultad del análisis fundamental radica en la multitud de variables que se deben considerar. Además, hay que estudiar a la empresa desde el punto de vista estático, pero también dinámico, es decir, hay que realizar previsiones sobre la evolución del negocio y de los beneficios. En este sentido, un beneficio pasado, un balance publicado, una estrategia anunciada o una política macroeconómica ya conocida son útiles porque nos ayudan a vislumbrar beneficios, ventas o crecimientos futuros. Los inversores tienen siempre su mira puesta en el futuro, y de ello depende la marcha de las bolsas.

Pese a la dificultad que este método entraña, conviene hacer un esfuerzo: las herramientas del análisis fundamental permiten aproximarse mejor a la valoración de las acciones, determinando si están infravaloradas, en cuyo caso se recomendará comprar, o sobrevaloradas, en cuyo caso la recomendación será de vender.

Y, aunque la parte más importante del análisis fundamental sea el estudio de las empresas, no hay que olvidarse del análisis macroeconómico, que estudia variables tales como los tipos de interés, el PBI (Producto bruto Interno), el tipo de cambio, el paro, la deuda, la producción industrial o el consumo doméstico, entre otras.

Las herramientas esenciales del análisis fundamental son los ratios bursátiles, que son los que nos permiten establecer comparaciones de una acción o valor con el total del mercado, con el resto de los de su sector o con otras alternativas de inversión.

Un ratio supone la relación entre dos magnitudes de una empresa. Por ejemplo, cuánto supone su deuda sobre su capitalización o sobre su negocio; cuántos años de beneficios descuenta su precio en bolsa; qué rentabilidad se deriva del dividendo que paga la compañía en relación con su valor bursátil...

Para ello, los analistas realizan un estudio de todos los datos económicos que rodean a esa acción: tipos de interés, beneficios, endeudamiento de la empresa, etc. Una vez hallado el "valor fundamental" de la acción, será utilizado para compararlo con otras alternativas con el fin de escoger la mejor opción posible.

Invertir en los mercados financieros supone aceptar las reglas de un juego consistente en tratar de adivinar no cuál es el verdadero valor de un titulo, sino cuál va a ser el consenso de estimaciones del verdadero valor por parte de todos los participantes.

Según los partidarios del análisis fundamental cualquier decisión de inversión en Bolsa debe basarse en el análisis fundamental, por ser éste el más objetivo de cuantos se hacen en el mercado.

El analista fundamental parte de datos reales referentes a la empresa y sector analizados, de ahí que el balance de resultados anuales de la empresa sea uno de sus principales Instrumentos de trabajo.

En el balance de resultados de una sociedad se expresan los recursos propios o fondos, que son una auténtica garantía para el accionista, ya que, en un supuesto caso de impago, una empresa con más recursos propios no se verá en la obligación de responder ante las deudas con su capital social, es decir, con el dinero de sus accionistas y de sus reservas.

La Bolsa es como un concurso de belleza, que no gana la más bella, sino la que más votos tiene. Es decir, no ganará aquel que mirando el cielo sea capaz de predecir qué tiempo hará mañana, sino el que acierte qué pensará mañana una mayoría sobre el tiempo que hará pasado mañana.

Así pues, el análisis fundamental aplicado a los mercados bursátiles no es sino la disección e interpretación del estado y la evolución de los elementos macro y microeconómicos que afecten a una empresa determinada con el fin de establecer el valor real de su acción.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Rentabilidad de Invertir en Bolsa


La rentabilidad de una inversión en bolsa viene dada por la suma de tres conceptos:

1) El dividendo que perciben los accionistas como consecuencia de los beneficios generados por la sociedad.

2) El valor de los derechos de suscripción preferente, en el caso de la venta de dichos derechos, como consecuencia de una ampliación de capital. En este apartado puede incluirse también la venta de «warrants» u opciones concedidos al accionista en determinados casos.

3) La plusvalía por la venta de valores, que es la diferencia entre el precio de adquisición y el precio de venta; esta suma debe analizarse comparándola con la inversión realizada, lo que nos da, para un periodo de un  año en que se perciben todos los ingresos, la rentabilidad nominal alcanzada. Esta es una formulación sencilla que trata de determinar simplemente el beneficio obtenido por la diferencia entre lo que he invertido y lo que he recibido por mi inversión en un periodo concreto, así como el porcentaje de rentabilidad que he alcanzado, poniendo en relación la inversión, la desinversión y los beneficios obtenidos.

Pero desde un punto de vista financiero sería preciso tener en cuenta los plazos en que se producen los ingresos y, con la utilización de métodos de actualización, homogeneizar la valoración de las cantidades del valor capital, la tasa de retorno, etc.

La evolución del nivel de rendimiento de una acción depende de la evolución de los beneficios distribuidos por la empresa emisora de los valores y de las variaciones de las cotizaciones, el incremento del importe pagado por dividendos y el alza de las cotizaciones proporcionarán mayor rentabilidad a nuestra inversión.

Pero a la hora de determinar las plusvalías de una inversión, hay que incluir los gastos asociados que ésta supone, en estos se incluyen los derivados de las comisiones, tasas de corretaje, canon de bolsa, etc.

La bolsa proporciona la liquidez que precisan los valores negociables, pero dentro de éstos, hay unos más líquidos que otros, la liquidez de una inversión es la posibilidad de recuperar fácilmente el dinero invertido en caso de una necesidad del inversor.

Esa posibilidad se concreta en la venta rápida y a un precio adecuado de las acciones adquiridas, los valores más líquidos son más seguros que los ilíquidos, porque permiten al inversor deshacerse de su posición con rapidez. 

En las bolsas, los valores más negociados y, por tanto, los más líquidos, son los «blue chips», que es la denominación anglosajona que se aplica a estos valores.

Indicadores útiles para medir la liquidez de un valor son la frecuencia de contratación y el volumen negociado:

El índice de frecuencia 

Es la relación existente entre el número de sesiones en que se ha negociado un valor y el número de sesiones que se han celebrado, un valor con poca frecuencia es un valor poco negociado y entraña un gran riesgo: imaginemos que un inversor quiere vender el valor un día; es altamente probable que no encuentre contrapartida, que se quede atrapado en ese valor, algo muy grave si se da la circunstancia de que necesita el dinero para algo urgente.

El índice de volumen de contratación 

Proporciona la relación porcentual existente entre el volumen nominal contratado en bolsa y el capital social admitido a contratación en el mercado, este es un indicador de rotación del capital que cotiza en bolsa, un valor con alto nivel de rotación es un valor consolidado en el mercado, que suscita apetencias entre compradores y vendedores en el mercado, es un valor realizable y liquidable con facilidad, el plazo es un factor muy importante en las inversiones bursátiles y también depende de la tipología del inversor.

Tipos de Inversionista

- El ahorrador sistemático en bolsa coloca su dinero a largo plazo, adquiere títulos de calidad y se sienta encima de su cartera a esperar. Se ha demostrado estadísticamente que este tipo de inversor a largo plazo en acciones alcanza rentabilidades superiores a la de otras alternativas de inversión.

- El especulador nato realiza inversiones a muy corto plazo, entra y sale en valores según sus propios análisis técnicos.

Entre los dos extremos, existen inversores que responden al elemento temporal de las inversiones desde diversas alternativas; hay quien invierte a corto plazo porque tiene unas disponibilidades líquidas ociosas durante un periodo corto, quien invierte a medio y largo plazo con el objetivo de alcanzar una rentabilidad mayor que la de otras inversiones, ó quien invierte en acciones como un proceso de diversificación y con un plazo de inversión indeterminado.

La inversión más rentable es la que se realiza con un horizonte temporal a largo plazo, lo habitual es que los inversores que apuestan por este tipo de estrategia optan por la compra de los grandes valores de la bolsa. 

Pero existen muchos ahorradores que prefieren apostar por el corto plazo, sobre todo cuando hay mucha volatilidad; pueden ganar mucho dinero, pero también perderlo. Pero este tipo de inversores a muy corto plazo han proliferado mucho últimamente gracias a la generalización de internet. Pero, normalmente, se trata de inversores a los que les gusta mucho asumir riesgos.

lunes, 30 de julio de 2012

¿Cuáles son los riesgos de invertir en la Bolsa?

El objetivo de todo inversor es encajar dos principios opuestos: obtener la máxima rentabilidad asumiendo el mínimo riesgo. Y, en general, en los mercados, estos dos factores tienen una relación inversa. 

Como la renta variable es en términos generales, el activo en el que más rentabilidad se puede obtener, también es el lugar donde más riesgo se asume. Invertir en bolsa es sinónimo de arriesgar, porque la evolución de la renta variable depende de una serie de factores intrínsecos y extrínsecos cuya emergencia es muy difícil de prever, pudiendo darse el caso de no obtener las ganancias previstas ó incluso perder parte del capital invertido. 

También es verdad que no todos los valores que cotizan en la bolsa son igualmente sensibles a los riesgos: hay compañías defensivas, que sufren menos cuando vienen mal dadas, pero también suben menos en periodos bursátiles expansivos, y también existe otro tipo de empresas muy ligadas al ciclo económico, que suben mucho en periodos de crecimiento, pero caen a plomo cuando el PBI (Producto Bruto Interno), decrece. Por eso, el inversor debe esforzarse por encontrar el equilibrio óptimo entre la rentabilidad que quiere obtener y el riesgo que está dispuesto a asumir. 

El riesgo de una inversión está dividido en dos modalidades: 

– La derivada del propio valor, según las condiciones, funcionamiento, expectativas, resultados..., de la empresa emisora de las acciones. 
Pensemos, por ejemplo, en el caso de Nokia, cuya estrategia le ha dejado descolgada en el negocio de los teléfonos inteligentes, a diferencia, por ejemplo, de Apple, que le ha sacado delantera parece que de manera definitiva. Este riesgo puede aminorarse con una conveniente diversificación de la inversión en varios valores.
Por ello, a este riesgo se le denomina diversificable. 

– La que depende de factores distintos de los valores: las situaciones económicas generales o sectoriales, nivel de ahorro, tipos de interés, inflación, aspectos políticos, comportamiento psicológico de los inversores... A esta modalidad de riesgo se le denomina no diversificable, porque no es posible eliminarlo o minimizarlo con una diversificación de la inversión.

Una medida del riesgo es la volatilidad, que es la variación de la cotización de un valor con respecto a su media o con respecto a la media del mercado, un alto grado de volatilidad supone un mayor riesgo, tanto en las cotizaciones bursátiles como en la liquidez de las acciones.



sábado, 28 de julio de 2012

¿Para que sirve un Indice Bursatil?


Los índices reflejan el flujo de dinero, las operaciones y el interés de los inversores. Sus aumentos o descensos representan las ganancias ó las pérdidas de los valores que lo componen, además, permite realizar una comparación de los distintos grupos de valores, con la finalidad de juzgar o analizar la evolución de los mismos.

También es un instrumento para medir la evolución de los inversores que colocan sus ahorros en la bolsa.

Los indicadores reflejan las expectativas del mercado sobre el precio futuro de las acciones que controlan.

Cuando se dice que la Bolsa ha alcanzado un máximo histórico, significa que, por ejemplo, el Índice General de la Bolsa de Valores de Lima (IGBVL), ha conseguido cerrar la sesión con la marca más elevada de las registradas nunca. 

Cuando un indicador se ha incrementado, por ejemplo, un 2,5% en relación al día anterior, no quiere decir que todos los precios de las acciones hayan aumentado en esa cuantía, habrá algunas que hayan subido más de un 2,5%, otras menos, incluso algunas acciones pudieron ver reducido su precio.

En el caso de los índices sectoriales, los valores no gozan del mismo grado de influencia (ponderación), ya que según su importancia, sus actuaciones tendrán mayor ó menor influencia en el índice, por ejemplo, no ponderan igual en el Índice General las acciones de Alicorp que las de la empresa Cementos Lima.

La evolución de la Bolsa de Valores se ve reflejada en los índices. Los índices considerados en la Bolsa de Valores de Lima son:

IGBVL (índice general de la Bolsa de Valores de Lima)

ISBVL (índice selectivo de la Bolsa de Valores de Lima)      

IBGC (índice del buen gobierno corporativo)

INCA (índice nacional de capitalización)

ISP-15 (indice selectivo Perú 15)

jueves, 26 de julio de 2012

Factores que determinan el valor de una Acción

En la formación de los precios de la renta variable influyen dos tipos de factores:

Los factores intrínsecos, que son los que se encuentran en la misma bolsa y están relacionados con los valores que en ella se contratan, entre estos factores se encuentran el volumen y la frecuencia de contratación, la amplitud o estrechez del mercado, la rentabilidad del valor, los niveles máximos y mínimos de contratación, los precios anteriores, la posición del mercado a crédito, la psicología especial del inversor en bolsa y la diversificación de la inversión en varios valores.

Por volumen y frecuencia de contratación podemos distinguir dos grupos de valores: los «blue chips» y los valores de pequeña y mediana capitalización.

Los factores extrínsecos al mercado son los que se encuentran fuera del mismo, pueden ser económicos, sociales y políticos:

La coyuntura económica 

La bolsa es el termómetro de la situación económica y permite medir los cambios y las variaciones que experimenta la economía. La bolsa es un buen índice de la coyuntura económica, pero se utiliza también como factor de predicción del futuro de la economía, dado que en la bolsa cotizan expectativas.

En situación de expansión y prosperidad de la economía existirá más ahorro disponible para la bolsa. Por el contrario, en periodos de recesión se llega incluso a anular la capacidad de ahorro de las familias y, por ello, habrá menos capital para destinar al mercado bursátil. 

Además, la aversión al riesgo de los inversores aumenta y la liquidez migra hacia inversiones más seguras que la renta variable. En periodos de expansión económica, las empresas suelen acudir al mercado mediante la emisión de acciones, porque lo tienen más fácil para captar el ahorro de las familias.

La actividad de la bolsa está ligada a la coyuntura económica, pero puede observarse que en determinados momentos actúa con anticipación al desarrollo de variaciones coyunturales, los inversores descuentan a veces los efectos de determinados acontecimientos positivos o negativos, por ello, no es raro ver una bolsa alcista en un momento recesivo, si el mercado piensa que se va a tocar fondo y se va a iniciar una recuperación.

Evolución de la política económica 

Las medidas que hagan crecer el PBI ó favorezcan a los inversores tendrán un efecto positivo en las bolsas. Por ejemplo, las siguientes:

  •  Medidas que favorezcan la obtención de beneficios por parte de las empresas.
  •  Privatizaciones.
  •  Medidas que impliquen una reducción de la inflación.
  •  Reducción del déficit público.
  •  Reducción de los tipos de interés.
  •  Liberalización de las inversiones extranjeras.
  •  Concesión de ventajas fiscales a las inversiones en bolsa.
  •  Libertad en la política de dividendos de las empresas que cotizan.

Pero hay otras medidas de los Gobiernos que pueden afectar negativamente a las bolsas:

  •  Endurecimiento de la fiscalidad a los inversores.
  •  Aumento de los impuestos a las empresas...

Las bolsas internacionales y la economía mundial 

La interdependencia mundial de las economías nacionales es un hecho. Y, por tanto, el comportamiento de todas ellas está influido por variables financieras, económicas y políticas. La inversión en un país determinado vendrá dada por su situación política, por la estabilidad de su moneda y por las expectativas del mercado de valores y los tipos de interés de sus activos financieros.

Así, en primer lugar, el inversor necesita que la moneda del país en que invierte sea estable y le permita liquidar su posición sin sobresaltos. Pero necesita, en general, la estabilidad de las principales monedas del sistema financiero internacional y, fundamentalmente, del dólar y el euro.

Otro factor que se debe seguir son los efectos que tienen una apreciación o depreciación sobre los títulos bursátiles. Como norma general, las compañías exportadoras preferirían una moneda relativamente débil para que sus ventas en el exterior sean más competitivas. Por el contrario, las importadoras ó las que dependen mucho del petróleo agradecerán una moneda nacional fuerte.

Existe una gran interdependencia entre las distintas bolsas internacionales.

Tensiones internacionales, una situación de inestabilidad internacional no favorece el funcionamiento de los mercados bursátiles, ya que en situaciones de riesgo los inversores suelen repatriar sus inversiones, aunque ello implique asumir pérdidas, y ello provoca caídas en las cotizaciones. los inversores, en situación de tensión geopolítica, prefieren mantener posiciones de liquidez.

La inflación, que consiste en una pérdida del valor adquisitivo del dinero como consecuencia de la subida de los precios, también influye en las cotizaciones bursátiles. 

Si hay inflación, los inversores han de obtener una rentabilidad superior a ella porque, si no, perderán poder adquisitivo. Por este motivo, cuando la inflación es elevada, ha de aumentar la rentabilidad ofrecida por los valores. De lo contrario, dejarán de ser rentables.

Un proceso inflacionista que conlleva una subida de precios constante, continua y elevada, desalienta el ahorro y afecta a toda inversión, fundamentalmente a la realizada en los mercados de renta fija a medio y largo plazo. 

A medio y largo plazo, la inversión en valores de renta variable permite controlar la erosión monetaria de los ahorros, dado que estos valores representan partes alícuotas de activos reales que crecen al mismo tiempo que los demás precios y ese crecimiento se refleja en sus cotizaciones bursátiles. 

Esto significa que una inflación moderada beneficia a la bolsa, lo que de verdad la perjudica es un proceso deflacionista.

La evolución del mercado monetario y de los tipos de interés, la dependencia de la bolsa respecto a los activos financieros a corto plazo es obvia, ya que existe una competencia de inversión. 

Si los tipos de interés de estos activos son elevados, la preferencia del inversor se inclinará por estos valores de renta fija bien remunerados, que además tienen un vencimiento en torno a un año, lo que permite al inversor obtener liquidez inmediata y garantía si son emitidos por el Estado o empresas solventes.

La relación entre cotizaciones bajas y altos tipos de interés y, en sentido contrario, subidas de las bolsas cuando los tipos son bajos, es evidente por el efecto que supone la existencia de alternativas de inversión.

Estas alternativas tienden a fijar el nivel de las cotizaciones bursátiles en una situación tal que le proporcione al inversor una rentabilidad esperada que supere a la de los títulos de renta fija, con un margen superior que les compense de su mayor riesgo. 

Si los tipos de interés para las Letras del Tesoro están, por ejemplo, al tres por ciento, el inversor en acciones debería esperar alcanzar un mínimo entre el 6 y el 8 por ciento (incluyendo dividendos y plusvalías) para compensar el riesgo que supone invertir en títulos de renta variable.

Cuando los tipos de interés suben, se producen bajadas en las cotizaciones de las acciones en bolsa. Estos descensos se pueden explicar por diversas razones:

Los altos tipos de interés elevan las cargas financieras de las empresas, y por tanto empeoran sus resultados económicos, lo que provoca un descenso de los dividendos repartidos y de las cotizaciones.

Cuando suben los tipos de interés, aumenta la rentabilidad de las inversiones en renta fija. Esto provoca un desplazamiento de los inversores hacia los títulos de renta fija, en detrimento de los de renta variable, que siempre implican un mayor riesgo. 

Los tipos de interés elevados hacen disminuir el consumo, al encarecerse la financiación en las ventas a crédito. Esto provoca una disminución de las ventas y, por tanto, un empeoramiento de los resultados de las empresas, lo que afecta negativamente a las cotizaciones de las acciones. 

Cuando los tipos de interés bajan, las cotizaciones de las acciones tienden a mejorar:

La bajada de los tipos de interés reduce los costes financieros de las empresas, con lo que éstas mejoran sus resultados económicos y, por tanto, pueden repartir más dividendos y las cotizaciones de las acciones aumentan.

Si los tipos de interés se reducen, las inversiones de renta fija ofrecen una menor rentabilidad. Este hecho hace más apetecibles las inversiones en renta variable, en detrimento de la renta fija.

Los bajos tipos de interés estimulan la obtención de financiación por parte de los consumidores, loo cual eleva las ventas a crédito de las empresas y contribuye a mejorar sus resultados.

Los beneficios empresariales: el valor de una acción será tanto mayor cuanto más elevados sean los resultados de la empresa. Y, por supuesto, lo más importante son los beneficios futuros, las expectativas de beneficios, aunque hay que tener en cuenta los del pasado, porque sirven para determinar si la evolución de los resultados de una compañía han sido positiva, o no. 

Así podemos evaluar a recurrencia de los beneficios de la empresa ó lo que es lo mismo, la capacidad que tiene la compañía de generar beneficios a lo largo del tiempo.

Es interesante evaluar los factores que influyen en la evolución de los beneficios. Los hay internos a la propia sociedad y también externos. Entre los internos se encuentra la situación de su negocio en general (ventas, márgenes, política de amortizaciones, rentabilidad, estrategia de expansión...). 

Todo ello influye en su balance (endeudamiento en relación con los fondos propios) y en su cuenta de resultados (margen de explotación, amortizaciones, peso de los resultados extraordinarios en el resultado final...). En general, el estudio de los datos particulares de una empresa lo realiza el análisis fundamental.

Pero también existen factores externos a la compañía que el inversor debe tener en cuenta. 

La evolución de la compañía a escala global, las huelgas, los costes de producción del país, la evolución de los tipos de cambio, la inestabilidad política, el entorno sectorial y competitivo ó los cambios de gobierno que impliquen cambio de la política económica influyen en las cuentas futuras de la sociedad.