sábado, 20 de octubre de 2012

La burbuja de los mares del sur

La burbuja de los mares del sur, o crack de 1720, fue una crisis financiera que ocurrió en Gran Bretaña en 1720, debido a una burbuja especulativa iniciada en 1711. Constituye uno de los primeros cracks económicos de la Historia.

La Compañía de los mares del sur (South Sea Company), fundada en 1711 por Robert Harley (entonces jefe del partido Tory), logró el monopolio sobre el comercio con las colonias españolas en América. La compañía a cambio, aceptó cambiar diez millones de libras en bonos del tesoro contra las acciones a una tasa de interés del 6%, lo que equivalía a una renta perpetua para los inversores.

El primer viaje comercial hacia América tuvo lugar en 1717, pero la ganancia fue poca. En 1718, las relaciones entre España y Gran Bretaña se deterioraron, lo que ensombreció las perspectivas de la compañía. Aun así, seguía manteniendo que era inmensamente provechosa a largo plazo. En 1717, se hizo cargo de diez millones de libras suplementarias de deuda pública contra una nueva emisión de títulos.

La compañía divulgó rumores cada vez más extravagantes sobre el valor potencial de su comercio con el Nuevo Mundo, lo que tuvo el efecto de desatar la especulación. Las acciones subieron rápidamente, pasando de 128 libras en enero de 1720 a 550 a finales de mayo.

La compañía obtuvo la licencia real para comerciar en exclusiva de manera que su atractivo aumentó y sus acciones llegaron a las 890 libras a principios de junio. Este pico incitó a algunos inversores a vender; para limitar la presión bajistas, los directores de la compañía ordenaron a sus agentes comprar títulos, manteniendo así su valor en torno a las 750 libras.

El rápido aumento del valor de la acción provocó un frenesí especulativo por todo el país. Los inversores se interesaron por los mares del sur, pero también por otras acciones. A principios de agosto la cotización alcanzó las 1.000 libras, y la tendencia cambió bruscamente.

Otras burbujas estallaron al mismo momento en Ámsterdam y París (Compañía del Mississippi de John Law) y aceleró la caída de la cotización. La crisis se propagó a los bancos, entre los accionistas que se arruinaron estuvieron miembros del gobierno, incluso Isaac Newton: después de haber obtenido una plusvalía de 7.000 libras en abril, acabó perdiendo 20.000 libras. Más tarde, declaró: «Puedo predecir el movimiento de los cuerpos celestes, pero no la locura de las gentes.»

La cotización quedó en 100 libras antes del fin de año. Ante la cólera de los inversores, el Parlamento se disolvió en diciembre, y una comisión ocupó su lugar. 

En su informe publicado en 1721, se reveló un fraude de gran amplitud organizado por los directores de la compañía. Los directores fueron arrestados y llevados a la Torre de Londres. La mayor parte fueron desposeídos de sus bienes: así, a John Blunt no le quedaron más que 5.000 libras de las 183.000 que tenía, James Cragg se suicidó. El nuevo canciller y el primer lord del tesoro Robert Walpole, anunciaron una serie de medidas para restablecer la confianza pública y la solvencia de la compañía.

La compañía continuó con su comercio (cuando no quedaba interrumpido por la guerra) hasta el final de la Guerra de los siete años. Sin embargo, su principal función fue siempre manejar la deuda gubernamental, más que comerciar con las colonias españolas. La compañía de los mares del sur continuó encargándose de administrar parte de la deuda nacional hasta que se abolió en los años 1850.

viernes, 19 de octubre de 2012

La burbuja de los tulipanes

La tulipomanía fue un periodo de euforia especulativa que se produjo en los Países Bajos en el siglo XVII. 

El objeto de especulación fueron los bulbos de tulipán, cuyo precio alcanzó niveles desorbitados, dando lugar a una gran burbuja económica y una crisis financiera. Constituye uno de los primeros fenómenos especulativos de masas de los que se tiene noticia. El relato de estos acontecimientos fue popularizado por el periodista escocés Charles Mackay, que lo reflejó, en 1841, en su libro Memorias de extraordinarias ilusiones y de la locura de las multitudes (1841).

Varios factores explican el origen de la tulipomanía holandesa. Por un lado, el éxito de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales y la prosperidad comercial de los Países Bajos, y por otro, el gusto por las flores, especialmente las exóticas, que se convirtieron en objeto de ostentación y símbolo de riqueza.

A su vez, y por razones que en aquel tiempo se desconocían, los tulipanes cultivados en Holanda sufrían variaciones en su apariencia, naciendo así los tulipanes multicolores, irrepetibles, lo que aumentaba su exotismo y por tanto su precio. Hoy se sabe que la causa de ese fenómeno era un parásito de la flor, el pulgón, que transmite un virus a la planta conocido como Tulip Breaking Potyvirus

El tulipán fue introducido en los Países Bajos en 1559, procedente de la actual Turquía (en aquel tiempo, Imperio otomano), donde tenía connotaciones sagradas y adornaba los trajes de los sultanes. De hecho, la palabra tulipán procede del francés turban, deformación del turco otomano tülbent, viniendo este término del persa dulband y significando todos turbante.

Aunque han sido halladas evidencias del uso ornamental en el Al-Ándalus del siglo XI que indican una introducción en Europa más remota en el tiempo, la versión tradicional atribuye su difusión al embajador austríaco en Turquía, Ogier Ghislain de Busbecq, en el siglo XVI.  Ogier era un floricultor entusiasta, y cuando regresó a Europa en 1544 llevó consigo algunos bulbos a los Jardines Imperiales de Viena. 

Más tarde, en 1593, el destacado botánico Carolus Clusius dejó su trabajo en los Jardines Imperiales para tomar un cargo de profesor de botánica en Leiden, Holanda, hasta donde llevó una colección de bulbos de tulipanes que crearon un gran interés y entusiasmo.

Clusius comenzó a cultivar tulipanes de variedades exóticas: sin embargo, celoso de su colección, los mantenía guardados. Pero una noche alguien penetró en su jardín y robó sus bulbos. El suelo arenoso holandés, ganado al mar, resultó ser el idóneo para el cultivo de la planta, y el tulipán se extendió por todo el territorio.

Para mucha gente los tulipanes pueden parecer inútiles, sin olor ni aplicación medicinal, floreciendo sólo una o dos semanas al año. Pero los jardineros holandeses apreciaban los tulipanes por su belleza, y muchos pintores preferían pintar una de esas flores antes que un cuadro.

A pesar de que se intentó controlar el proceso por el cual los tulipanes monocromos se convertían en multicolores, los horticultores holandeses no fueron capaces, de manera que lo aleatorio del exotismo contribuyó a elevar progresivamente el precio de cada bulbo. Las variedades más raras eran bautizadas con nombres de personajes ilustres y almirantes de prestigio. En la década de los años veinte del siglo XVII el precio del tulipán comenzó a crecer a gran velocidad. Se conservan registros de ventas absurdas: lujosas mansiones a cambio de un sólo bulbo, o flores vendidas a cambio del salario de quince años de un artesano bien pagado. En 1623 un sólo bulbo podía llegar a valer 1.000 florines neerlandeses: una persona normal en Holanda tenía unos ingresos medios anuales de 150 florines. Durante la década de 1630 parecía que el precio de los bulbos crecía ilimitadamente y todo el país invirtió cuanto tenía en el comercio especulativo de tulipanes. Los beneficios llegaron al 500%.

En 1635 se vendieron 40 bulbos por 100.000 florines. A efectos de comparación, una tonelada de mantequilla costaba 100 florines, y ocho cerdos 240 florines.  Un bulbo de tulipán llegó a ser vendido por el precio equivalente a 24 toneladas de trigo.  El récord de venta lo batió el Semper Augustus: 6.000 florines por un sólo bulbo, en Haarlem.

En 1636 se declaró una epidemia de peste bubónica que diezmó a la población holandesa. La falta de mano de obra multiplicó aún más los precios, y se generó un irresistible mercado alcista. Tal fue la fiebre, que se creó un mercado de futuros, a partir de bulbos aún no recolectados. Ese fenómeno fue conocido como windhandel, "negocio de aire", y se popularizó sobre todo en las tabernas de las pequeñas ciudades, a pesar de que un edicto estatal de 1610 había prohibido el negocio por las dificultades de ejecución contractual que generaba. Pese a la prohibición, los negocios de este tipo continuaron entre particulares. Los compradores se endeudaban y se hipotecaban para adquirir las flores, y llegó un momento en que ya no se intercambiaban bulbos sino que se efectuaba una auténtica especulación financiera mediante notas de crédito. Se publicaron extensos y bellos catálogos de ventas, y los tulipanes entraron en la bolsa de valores. Todas las clases sociales, desde la alta burguesía hasta los artesanos, se vieron implicados en el fenómeno.

En 1637, el 5 de febrero, un lote de 99 tulipanes de gran rareza se vendió por 90.000 florines: fue la última gran venta de tulipanes. Al día siguiente se puso a la venta un lote de medio kilo por 1.250 florines sin encontrarse comprador. Entonces la burbuja estalló. Los precios comenzaron a caer en picado y no hubo manera de recuperar la inversión: todo el mundo vendía y nadie compraba. Se habían comprometido enormes deudas para comprar flores que ahora no valían nada. Las bancarrotas se sucedieron y golpearon a todas las clases sociales. La falta de garantías de ese curioso mercado financiero, la imposibilidad de hacer frente a los contratos y el pánico llevaron a la economía holandesa a la quiebra.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Burbuja Económica

Una burbuja económica (también llamada burbuja especulativa, burbuja de mercado o burbuja financiera) es un fenómeno que se produce en los mercados, en buena parte debido a la especulación, que se caracteriza por una subida anormal y prolongada del precio de un activo o producto, de forma que dicho precio se aleja cada vez más del valor real o intrínseco del producto. El proceso especulativo lleva a nuevos compradores a comprar con el fin de vender a un precio mayor en el futuro, lo que provoca una espiral de subida continua y alejada de toda base logica. El precio del activo alcanza niveles absurdamente altos hasta que la burbuja acaba estallando (en inglés crash), debido al inicio de la venta masiva del activo cuando hay pocos compradores dispuestos a adquirirlo. Esto provoca una caída repentina y brusca de los precios, llevándolo a precios muy bajos, incluso inferiores a su nivel natural, dejando tras de sí un reguero de deudas; esto se conoce como crash.

La burbuja económica es con frecuencia un fenómeno bursátil que se presenta toda vez que se "negocia altos volúmenes a precios que difieren considerablemente de los valores intrínsecos". Las causas de las burbujas siguen siendo un desafío para la teoría económica. Aunque se han sugerido muchas explicaciones, recientemente se ha mostrado que las burbujas aparecen incluso sin incertidumbre, especulación, ó racionalidad limitada. Más recientemente, se ha propuesto que las burbujas pueden ser causadas por procesos de coordinación de precios ó normas sociales emergentes.

Debido a que, a menudo, es difícil observar los valores intrínsecos en los mercados de la vida real, las burbujas son frecuentemente identificadas solo de forma retrospectiva, cuando aparece una caída repentina en los precios. Tal caída es conocida como crash o el "estallido de la burbuja". Tanto la fase de boom económico como la de recesión de la burbuja son ejemplos de un mecanismo de realimentación positiva, en contraste con el mecanismo de realimentación negativa que determina el precio de equilibrio en circunstancias normales de mercado. Los precios en una burbuja económica pueden fluctuar caóticamente y volverse imposible predecir solamente basándose en la oferta y la demanda.

Se suele considerar que las burbujas económicas son negativas porque conllevan una asignación inadecuada de recursos, destinándose una buena parte de ellos a fines improductivos; la alimentación de la burbuja. Pero además, el crash con el que finaliza la burbuja económica puede destruir una gran cantidad de riqueza y producir un malestar continuado, como ocurrió con la tulipomanía holandesa, la Gran Depresión de los años 1930 y la burbuja inmobiliaria en Japón en los años 1990.

Las burbujas financieras fueron estudiadas por Hyman Minsky, que las vinculó al crédito, a las innovaciones tecnológicas y a las variaciones del tipo de interés.

La causa de las burbujas es desconocida. Se ha propuesto que las burbujas pueden ser racionales, intrínsecas, y contagiosas. A la fecha, no existe una teoría ampliamente aceptada que explique su ocurrencia.

De manera desconcertante, las burbujas ocurren incluso en mercados experimentales altamente predecibles, donde la incertidumbre es eliminada y los participantes del mercado deben ser capaces de calcular el valor intrínseco de los bienes simplemente examinando el flujo de dividendos esperado. No obstante, las burbujas han sido observadas repetidamente en mercados experimentales, incluso con participantes sofisticados tales como gerentes y negociadores profesionales. Las burbujas experimentales han probado su fortaleza frente a una variedad de condiciones.

Si bien lo que causa las burbujas no es claro, existe evidencia que sugiere que no son causadas por racionalidad limitada o supuestos sobre la irracionalidad de otros, como se asumió por la teoría del más tonto. También se ha mostrado que las burbujas aparecen incluso cuando los participantes del mercados son capaces de poner precios a los bienes de manera correcta.  Es más, se ha mostrado que las burbujas aparecen incluso cuando la especulación no es posible ó cuando está ausente el exceso de confianza

La teoría del más tonto muy popular entre conocedores de economia, pero no totalmente confirmada por investigación empírica, la teoría del más tonto describe a las burbujas como dirigidas por el comportamiento perennemente optimista de los participantes de un mercado (los tontos) que compran activos sobrevaluados anticipando su venta a especuladores rapaces (los más tontos) a un precio mucho mayor. Según esta explicación no respaldada, las burbujas continúan mientras los tontos puedan encontrar más tontos para venderles los activos sobrevalorados. 

Las burbujas terminarán solo cuando el más tonto se convierta en el mayor tonto, que paga el precio superior por el bien sobrevalorado y no puede encontrar otro comprador que pague por él un precio más alto.

domingo, 14 de octubre de 2012

Importancia de los tipos de intéres

Las variaciones de los títulos de interés ofrecidos en el sistema bancario y otras entidades financieras, afectan directamente a los mercados bursátiles. Así, cuando los tipos de interés suben, se producen bajadas en las cotizaciones de las acciones en Bolsa.

Estos descensos se pueden explicar por varios motivos. En primer lugar, los altos tipos de interés elevan las cargas financieras de las empresas y, por tanto, empeoran sus resultados económicos, lo que provoca un descenso de los dividendos repartidos y de las cotizaciones.

Asimismo, cuando suben los tipos de interés aumenta la rentabilidad de las inversiones en renta fija, como las obligaciones, la deuda pública o los bonos. Esto provoca un desplazamiento de los inversores hacia los títulos de renta fija, en detrimento de los de renta variable, que siempre implican un mayor riesgo.

En tercer lugar, los tipos de interés elevados hacen disminuir el consumo al encarecerse la financiación en las ventas a crédito. Esto provoca una disminución de las ventas y, por tanto un empeoramiento de los resultados de las empresas, lo que afecta negativamente a las cotizaciones de las acciones.

Contrariamente, cuando los tipos de interés bajan, las cotizaciones de las acciones tienden a mejorar. Las causas de esta mejoría se deben, básicamente, a tres factores.

El primero de ellos es que la bajada de los tipos de interés reduce los costes financieros de las empresas, con lo que éstas mejoran sus resultados económicos y, por tanto, pueden repartir más dividendos y las cotizaciones de las acciones aumentan.

En segundo lugar, si los tipos de interés se reducen, las inversiones de renta fija ofrecen una menor rentabilidad. Este hecho hace más apetecibles las inversiones en renta variable, en detrimento de la renta fija.

Por último, los bajos tipos de interés estimulan la obtención de financiación por parte de los consumidores, lo cual eleva las ventas a crédito de las empresas y contribuye a mejorar los resultados de éstas.

Por estos motivos, cualquier información relativa a variaciones en los tipos de interés provoca efectos inmediatos en la marcha de la Bolsa. Posiblemente, los tipos de interés son la variable más influyente en que la evolución del mercado sea alcista o bajista.

jueves, 11 de octubre de 2012

Mercado de divisas por internet


Es un pequeño segmento del gran mercado de divisas, en el año 2007 se había especulado que el volumen de comercio minorista de divisas representaba el 5 por ciento del mercado de divisas a nivel mundial que asciende a $ 50-100 billones del volumen total de negociación.

Para que usted pudiera participar en el Forex antes de la llegada del internet, usted debía contar con por lo menos un millón de dólares. En ese entonces el Forex estaba reservado solo para bancos y grandes inversionistas, debido a lo complicado que era poner en conocimiento del mundo el valor de cada divisa en tiempo real.

Luego que aparece el internet muchos intermediarios financieros, principalmente de Estados Unidos, Inglaterra,  Japón y otros países avanzados, comenzaron a ofrecer a sus clientes el poder participar en estos mercados. De esta manera es como se crea el Retail Forex Market que es un mercado derivado del Forex, donde pueden participar todos los inversionistas con menos de un millón de dólares.

El Retail Forex Market tiene los mismos precios, también se mueve a la misma velocidad y con la misma liquidez del Forex, la única diferencia es que inviertes por medio de un broker o intermediario lo cual  ofrece muchos beneficios.

El mercado minorista de divisas ha ido creciendo, en general los clientes minoristas son capaces de negociar divisas al contado. Debido a la tendencia creciente en los últimos años de la transición gradual del comercio tradicional "papel" interbancario, hasta los más avanzados y precisos de comercio electrónico, se ha dado en impulsar programas de desarrollo en este campo.

Así que como ya se lo ha de imaginar,  para poder beneficiarse del Forex usted deberá en primer lugar establecer una relación de negocios con un intermediario ó broker, de la misma forma en la que lo hace para poder acceder a cualquier otro tipo de operaciones en Bolsa de Valores.  Es decir,  usted apertura una cuenta de operación con el broker y le deposita fondos para poder solventar dichas operaciones. De esta manera el dinero está depositado en una cuenta segregada dentro de algún banco reconocido del país donde opera su broker, y este toma y deposita dinero en su cuenta como consecuencia de las operaciones que usted le indica realizar. Esta cuenta por cierto debe estar auditada por alguna autoridad local, como es el caso de la NFA para los Brokers de Estados Unidos.

Este cambio prevee diferentes tipos de plataformas de negociación y herramientas destinados a la utilización por los bancos, gestores de cartera, intermediarios y traders. Una de las herramientas más importantes que se requieren para llevar a cabo una transacción de divisas es la plataforma de negociación, proporcionando a los traders y corredores la cotizacion de las monedas en forma precisa y actualizada.

Desde 1996 cuando el comercio al por menor del mercado de divisas se introdujo por primera vez, varios corredores que carecían de las herramientas suficientes, desarrollaron  sus propias plataformas de negociación adaptandolas específicamente a sus necesidades.  Los corredores de FOREX que iniciaron las ventas  al por menor fueron  MG Forex,  El Matchbook FX ECN ,  GFT,  CMC Markets ,  Saxo Bank (entonces conocido como Midas) y algunos otros.  Todas excepto CMC,  Saxo & FX Matchbook se basa en la Ley de Comercio de Divisas de tecnología y GUI . Estas plataformas eran lo suficientemente buenas en su momento,  pero requieren constantes inversiones en investigación y desarrollo lo cual resulta muy costoso.

La segunda ola fue a principios de los años 2000: varias empresas de software ingresarón en el mercado al por menor de compraventa de divisas con el lanzamiento de sus propias versiones de las plataformas de negociación, como el Grupo Apbg,  Ctn Sistemas y MetaTrader 4 de MetaQuotes Software que permite a los usuarios crear sus propios indicadores de comercio y estrategias automáticas.  Normalmente, estas versiones eran engorrosos para los dos frecuentes usuarios traders y agentes comerciales, debido a la falta de comprensión de los desarrolladores sobre el mercado de divisas y también a causa de la insuficiencia de las herramientas de programación. Al mismo tiempo la mayoría de los brokers siguió usando y desarrollando sus propios sistemas, esperando mejores plataformas que aún siguen desarrollandose.

Sólo en el último par de años en que las plataformas de operaciones avanzadas comenzaron a surgir. Plataformas como Multicharts y cTrader con mucho más hincapié en la interfaz de usuario (GUI) que lo hace más accesible a los traders, mientras que las operaciones resultan muy sencillos e intuitivos. 

Dichas plataformas comenzaron a centrarse en las redes sociales, como una forma de atraer nuevos usuarios, después de la aparición de Facebook, Twitter y otras redes sociales.