jueves, 17 de enero de 2013

Decadencia del dolar Americano

La creciente debilidad de la economía estadounidense y un déficit exterior galopante tiran a la baja del billete verde y la cuestión es hasta dónde puede seguir cayendo. El dólar sigue siendo la moneda internacional de referencia, pero los inversores ya no le tienen la misma fe. Los países exportadores de petróleo —junto a las grandes economías asiáticas— empiezan incluir el euro en sus ingentes reservas, en detrimento del dólar. 

Algunos, como Irán, incluso tienen previsto cobrar el crudo en euros, por razones económicas pero también políticas.

Detrás de esa decadencia del dólar está la debilidad de la economía estadounidense. La crisis financiera iniciada con las hipotecas basura en agosto de 2008 ha desembocado en la temida recesión y ha acentuado el perfil bajo del billete verde con respecto al euro y a otras monedas, como el yen y la libra. Hay más razones. Los norteamericanos han vivido durante años por encima de sus posibilidades, con un déficit exterior galopante, que ronda los 750.000 millones de dólares, más del 5% del producto interior bruto de Estados Unidos.

Aun así, es difícil que el dólar pierda estatus. El financiero George Soros apostó en 1992 contra la libra esterlina y ganó: la moneda británica se derrumbó. Los ataques especulativos fueron habituales a lo largo de los años noventa: México, Tailandia, Rusia, Brasil y un poco más tarde Argentina sufrieron el acoso de los especuladores sobre sus monedas. España, también. Pero, en principio, el dólar está en otra categoría.

«El declive del dólar es evidente, por la propia desaceleración de la economía estadounidense. Y las autoridades de medio mundo han empezado a diversificar sus reservas. Pero ese es un proceso que viene de lejos, y que va a seguir siendo muy gradual. Difícilmente puede haber correcciones drásticas porque al fin y al cabo la economía de Estados Unidos empezará a recuperarse en la segunda mitad de este año», asegura Pablo Guijarro, de AFI. En otras palabras: es normal el castigo, que ha llevado el dólar a niveles nunca vistos, pero no se espera una debacle. «Además, el dólar débil le viene de lujo a EE. UU.: sus exportaciones son más baratas y permiten rebajar el déficit exterior», añade Guijarro.

José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney, destaca que Estados Unidos «necesita en estos momentos un dólar a la baja para salir del paso». «Pero no va a dejar de ser la moneda de referencia mientras la primera economía del mundo siga liderando las ganancias mundiales de competitividad», asegura.

Tras la inestabilidad en los tipos de cambio hay siempre desequilibrios comerciales. Y los desequilibrios de balanza de pagos no han dejado de incrementarse en los últimos años: los más de 700.000 millones de dólares del déficit estadounidense contrastan con los holgados superávit de economías como Japón, China y otros países emergentes. Un superávit sostenido suele suponer, a la larga, la apreciación de la moneda, como en el caso de Alemania durante los años sesenta y setenta. Y de igual manera, cabía esperar que el déficit de EE. UU. desembocara en una depreciación de la moneda.

Hasta ahora, eso ha sucedido a medias: el dólar pierde valor con respecto al euro, el yen y la libra esterlina, pero no con relación a las divisas de las economías emergentes, en parte por su rol como divisa de referencia. Sin embargo, para Paul Donovan, de UBS, ese papel del dólar como moneda en la que se acumulan reservas «está en franco declive». «Al dólar le va a suceder algo parecido a lo que le pasó a la libra hace 90 años», augura.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Decalogo del Inversor

A continuación se presenta los 10 puntos que la Comisión Nacional del Mercado de Valores recomienda tener en cuenta al momento de invertir.
  • Tome sus decisiones de inversión siempre basándose en los hechos y no en rumores o confidencias. Recuerde que es ilegal comprar o vender valores con información privilegiada que no está al alcance de otros inversores.
  • Posponga la decisión de invertir en valores ofertados por Internet, por teléfono o en una "visita inesperada" hasta que disponga de toda la información por escrito y se haya asegurado de que quien se los ofrece representa a una entidad debidamente registrada.
  • Tenga en cuenta que en las inversiones usted compromete su ahorro. Tome precauciones ante los vendedores que intentan presionarle para actuar inmediatamente o le prometan rápidos beneficios.
  • Pida y revise las credenciales de las personas y entidades que no conozca e intenten venderle valores; tenga en cuenta que solo están habilitadas para efectuar este tipo de operaciones las que están debidamente registradas en la Comisión Nacional del Mercado de Valores.
  • Examine cuidadosamente los consejos o juicios de valor que le puedan transmitir terceras personas, solicite a su intermediario la información oficial registrada en la CNMV (Folleto Informativo), y no tome su decisión hasta que no conozca las características del producto financiero objeto de su inversión.
  • Recuerde que éxitos anteriores no son garantía de futuros éxitos en una inversión.
  • Sea especialmente cuidadoso con las inversiones en valores que ofrecen rentabilidades superiores a las del mercado o cuyo supuesto rendimiento se base en que están exentas de impuestos o cuentan con alguna ventaja fiscal.
  • Asegúrese de conocer los riesgos de pérdidas en sus operaciones con valores, sin olvidar que a mayores expectativas de grandes y rápidas ganancias suelen corresponder mayores riesgos.
  • Recuerde que la especulación es una apuesta que sólo es adecuada para aquellos que entienden y pueden controlar los riesgos que implica.
  • Sepa que sus relaciones con la entidad que le ofrece servicios de inversión deben formalizarse en un documento contractual. Infórmese sobre las comisiones y gastos aplicables a sus operaciones solicitando el Folleto de Tarifas y recuerde además, que debe exigir de su intermediario información periódica del estado de sus inversiones y de los gastos originados por su mantenimiento y custodia, sin perjuicio de que también deba recibir información puntual de cada liquidación que le practique por sus operaciones o por los servicios prestados con sus inversiones.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Afrontar la volatilidad de los mercados


¿Es posible? Sí. Con la preparación de una estructura psicológica capacitada para invertir.

Al momento de enfrentarse a los mercados financieros muchos inversionistas olvidan o deciden ignorar el factor psicológico la manera en que sus emociones y mentalidad afectan el método de inversión, grave error.

Es importante recordar que invertir es una ‘disputa’ con millones de seres humanos y sus perspectivas, lo que hace de la estructura psicológica individual una importante herramienta de autocontrol, puesto que ayuda al inversionista a mantener preparados sus comportamientos y actitudes psicológicas para afrontar la variedad de situaciones que los mercados financieros pueden presentar.

Si bien la información y el conocimiento representan gran parte de los factores que determinan el nivel de acierto de un inversionista, es su estructura psicológica lo que define la consistencia a través del tiempo. La necesidad de prepararse psicológicamente nace de la casi total ausencia de restricciones que caracteriza a algunos en el mundo financiero.

Por ejemplo, tomemos el mercado de divisas en el que, en pocas palabras, el inversionista cuenta con sólo dos opciones: comprar o vender el instrumento en cuestión. Esta ‘libertad’, aunque en principio puede percibirse como una ventaja, representa un obstáculo para lograr ser rentable en las inversiones de no estar preparado para administrarla. Es en este caso, cada inversionista, mediante la preparación psicológica, puede dar un orden relativo al mercado mediante la definición de su método de acción y forma de reaccionar.

Estar preparado psicológicamente, además de ayudar a alcanzar una mayor rentabilidad mediante la eliminación de errores como ‘bloquearse’ para tomar decisiones ante el exceso de información, no cortar las pérdidas en el punto en que se había decidido anteriormente, adquirir un exceso o falta de confianza, no aprender la lección de las operaciones negativas y tomar ganancias demasiado pronto, también permite reducir o eliminar el estrés y la preocupación que produce en muchos el mercado financiero. 

En definitiva, el aspecto psicológico es de gran importancia en el ámbito de las inversiones, puesto que representa una herramienta sólida para afrontar cualquier situación que se presente en los mercados financieros. Seguir la estrategia planeada permitirá eliminar errores comunes que impiden mantener y alcanzar una rentabilidad consistente a través del tiempo.